>Un día nublado me enseñó que para educar hay que escuchar.

Mi primera experiencia educativa fue en julio y agosto de 1992, impartí clases alquilando un local en Soria a varios grupos de niños y adultos. Intentaba que mis alumnos sacaran lo que llevan dentro a través del dibujo y la pintura. Yo acababa de terminar Bellas Artes en Bilbao y estaba llena de energía para conseguirlo, sigo teniendo mucha energía, más experiencia y menos inocencia, por desgracia.

Un día saqué a mis alumnos más pequeños a que miraran el sol, no lo podían mirar fruncían el ceño, se tapaban los ojos con la mano porque les “ofendía” el sol* y sobre todo vieron que el sol no tenía boca, ni líneas alrededor de un circulo. Los niños hicieron unos dibujos que se salían del esquema repetido por ellos tantas veces… una pena que no tenga fotos, pero os aseguro que aquellos dibujos recordaban lo mejor del expresionismo abstracto.

Al día siguiente llovía, así que los mismos niños salieron a mirar el cielo, y les dije que dibujaran “un día nublado”. Todos se pusieron manos a la obra, menos una niña, Soralla, la alumna más expresiva de todos, la alumna que venía más contenta y que disfrutaba como lo que era una niña de cinco años que se puso a llorar. Intenté consolarla y entre sollozos me explicó que no lo iba hacer porque le iba a reñir. Yo, que no le había reñido nunca, no lo entendía. Cuando se calmó, me contó que en clase su maestra le dijo que dibujara “un día nublado”, que ella había dibujado “un día” y después “lo nubló”, haciendo un gesto con la mano dando vueltas, como el que hace un borragato y tacha algo… La profesora le riñó tanto que nunca más iba hacer un dibujo de “un día nublado”, y claro yo le dejé volver a dibujar un sol.

Gloria Rubio Largo

*Ofender el sol, es una expresión soriana para decir que les hace daño a los ojos, creo que es una expresión muy bella y la pongo a propósito, aunque algunos no la entiendan.

¿Quieres contarme algo?

Nombre (requerido)

Correo electrónico (requerido)

Asunto

Mensaje