>Un día nublado me enseñó que para educar hay que escuchar.

Mi primera experiencia educativa fue en julio y agosto de 1992, impartí clases alquilando un local en Soria a varios grupos de niños y adultos. Intentaba que mis alumnos sacaran lo que llevan dentro a través del dibujo y la pintura. Yo acababa de terminar Bellas Artes en Bilbao y estaba llena de energía para [...]