Edición II < Fuentestrún >

El acto de presentación del proyecto se realizó en las antiguas escuelas del pueblo. No era una tarea fácil ya que es el pueblo donde he pasado gran parte de mi infancia, el pueblo de mi familia. La presentación la realizó Jesús Alberto Gil Pardo, al que le estoy muy agradecida por sus palabras, que me emocionaron profundamente. Después escribió este texto para el catálogo que me han editado el Ayuntamiento de Soria Y PROYNERSO.

Texto de presentación:

Tal vez resulte paradójico el hecho de que una persona ciega total presente una actividad plástica, en la que la componente visual tiene un notable protagonismo por sus sombras y oquedades. Y, sin embargo, no debe ser tal. Que su autora así lo entendiera, confiando en mí, para que lo hiciese, en mi pueblo de Fuentestrún, es muy valorable y de agradecer.

El genio del Renacimiento, Leonardo Da Vinci dijo “la pintura es poesía muda, la poesía es pintura ciega”. Esta frase ilustra muy bien esa certeza de que arte y discapacidad no van, ni mucho menos, reñidas. Muy por el contrario, el arte provoca emociones y éstas se dan independientemente de que alguien sea, o no, discapacitado.

Las siluetas y objetivos de “Vacíos del pasado” provocan emociones a quien esta presentación escribe porque al poder tocarlas evoca a sus mayores y a otros a los que conoció, lo mismo que a quienes las ven les sugerirá a los suyos. Y emociona al sentir el silencio que se escucha en torno a sus protagonistas, un  silencio que es abandono y soledad en esas casas y calles por las que el caminante pasea. No son fantasmas ni sombras de aparecidos, son arquetipos de quienes fueron hombres y mujeres de carne y hueso.

Lo que la actividad busca, además de poner el acento en la realidad del despoblamiento rural, es el emocionado recuerdo a aquéllos que partieron, viéndose obligados a dejar su pequeño mundo rural para enfrentarse al universo de la ciudad. Y ese recordar, los recuerdos, para quien hubo un tiempo en que vio, equivale a la luz de la memoria. Abro los ojos de la memoria y veo a mis abuelos, sobrios, nobles, auténticos, sentados en sillas de anea o en el poyo, trabajando sin descanso, sembrando valores, y a quienes habitaron esas casas, hoy caídas, entonces, erguidas.

En esta línea, otra de las propuestas de Gloria Rubio Largo, “Límites y Recuerdos”, es muy reseñable. Límites y discapacidad, barreras físicas, mentales y de comunicación; recuerdos, luz, imágenes en color que quedaron grabadas, de forma indeleble, en mi mente de ciego, tonos de la meseta soriana: dorados de mieses en sazón, verdes de eras y pinos, azules de cielo alfombrado por nubes y estelas de aviones surcándolo.

La obra pictórica de esta soriana con raíces fuentestrunas requiere mirar más allá de lo que sus cuadros muestran y ezse es el ejercicio que practicamos en nuestra cotidianeidad las personas invidentes: mirar más allá, imaginar, sentir, aplicar la máxima de Antoine de Saint-Exupery, “sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible para los ojos”.

Esta es la propuesta que se planteó a veraneantes y moradores del pueblo, una tarde agosteña de 2013 en Fuentestrún, mostrando y demostrando que el arte y la emoción no entiende de lugares o circunstancias personales, sino de sensibilidad y voluntad.

“Vacíos del Pasado” es, en definitiva, una propuesta para la emoción y el recuerdo, para sentir y ver con el corazón, la mejor manera de ver. Una interesante iniciativa que debería prodigarse con mayor asiduidad porque, frente a la imagen explícita y el diseño electrónico, generalmente inaccesible para mí, el trabajo bien hecho, la sencillez de técnica y materiales, lo auténtico de la tierra y los pequeños pueblos, es lo que la hacen merecedora de las mayores atenciones y su disfrute en plenitud.

Jesús Alberto Gil Pardo

Técnico de biblioteca de la ONCE /Escritor / http://tiflohomero.blogspot.com